Vagos Open Air, Lagoa de Calvao, 5 de agosto

Como siempre, asistir al Vagos es todo un placer. Un entorno lleno de encanto y un clima más que envidiable hacen que el periplo de ir a un festival se convierta más bien en unas minivacaciones… o al menos esa es la sensación que tiene uno/a al pasear alrededor de la hermosa “lagoa” de Calvão. Todos los años nos sorprende la calidad condensada en el pequeño número de bandas que conforman el cartel de este festival. Tan sólo doce grupos que se reúnen en un campo de fútbol arenoso en el que no se encuentran demasiadas posibilidades de ocio - apenas media docena de tenderetes, eso si, muy bien surtidos y con buenos precios - pero si unas fantásticas gradas a las que corremos todos a resguardarnos del sol y el calor en las primeras horas de la tarde.La organización, aunque a pequeña escala, nada tiene que envidiar a la de cualquier festival europeo. Diversos puestos de comida y bebida se reparten por todo el perímetro, haciendo que la gente fluya más rápidamente y así evitando las molestas colas.A destacar también la amabilidad y la familiaridad con la que tratan a todos los asistentes, lo que te hace sentirte como en casa.Este año al llegar a la Lagoa de Calvão lo primero que se nos pasó por la cabeza fue que no quedaba ni un solo metalero portugués en su casa. La afluencia de público crece año a año, aunque es cierto que en esta edición apenas encontrábamos a gente de fuera del país. Lo segundo, y lo más importante, es que ante el palco habían colocado una tela asfáltica que cubría prácticamente toda la parte delantera del escenario, evitando los incómodos mohines de polvo. Fue de agradecer, y mucho!Muy a nuestro pesar, este primer día nos presentamos algo tarde, perdiéndonos el concierto de Revolution Within, así que nuestra aventura musical empezó con Crushing Sun.

CRUSHING SUN
La banda oriunda de Vila do Conde, a pocos kilómetros de allí, ya ha realizado conciertos incluso en nuestro país junto a los daneses Mnemic. Así mismo, este año han obtenido el galardón al mejor disco nacional por su álbum debut “TAO” de manos de la revista “Loud!”Describir la música de Crushing Sun resulta un tanto complicado, aunque os podéis imaginar una basa rítmica contundente con muchos cambios de ritmo en sus composiciones creando ambientes realmente angustiantes. Así, abrieron con “Rain”, tema que también encabeza su “TAO”, donde su vocalista Bruno Silva escupe cada palabra como impulsado por una gran rabia interior.La banda se mantuvo muy activa durante todo el concierto, que duró algo más de media hora. Basaron su set-list en su nuevo trabajo, a excepción del último tema, “Longoria”, extraído de un split de 2008 titulado “Bipolar”.Durante toda la actuación nos hicieron disfrutar de su death metal con tintes sludge presentándonos temas como “T´Hatcher”, “12379 Seconds” o “Love”.


ESSENCELa primera banda internacional de la jornada fueron Essence, formación proveniente de Dinamarca que bien podrían ser el equivalente nórdico de nuestros Angelus Apatrida : thrash metal de la vieja escuela, como volver 25 años atrás en el tiempo!Había una gran expectación para presentar su directo, pues entre los asistentes nos encontramos un buen número de camisetas de la banda, eso y que cada tema que Lasse Skov presentaba era acogido como si de un clásico del género se tratase.La actitud de la banda sobre el escenario fue muy positiva y de hecho esa positividad se reflejada en las sonrisas de estos jóvenes daneses y en las miradas llenas de complicidad que se dirigían entre ellos. Lasse no dejaba de hablar con el público entre canción y canción, gastado alguna que otra broma y presentando temas tales como “Blood Culture” o “Shades of Black”. No podía faltar el tributo a uno de los grandes del género, y ese fue en “Raining Blood” de Slayer., muy bien acogido por el respetable que a estas alturas ya estaba más que en el bote.Para terminar, el tema que da título a su álbum debut, “Lost in Violence”, que nos deja con la sensación de que volveremos a oír hablar de Essence en más de una ocasión.

ANATHEMAUna grandísima cantidad de seguidores esperábamos ansiosos la aparición de Anathema en el escenario. Los de Liverpool no querían dejar nada al azar y fue el propio Jamie Cavanagh el encargado de probar el sonido de absolutamente todos los instrumentos. Y es que tienen muy claro cómo deben de sonar: elegantes e impecables.La sorpresa llegaba cuando Vincent nos presenta en los teclados al conocido productor luso Daniel Cardoso, quien les está acompañando en esta gira europea; ni que decir tiene que fue más que aplaudido por todos sus compatriotas.
Cuando están a punto de poner disco nuevo en el mercado, los ingleses basaron prácticamente la totalidad de su set-list en su aclamado último trabajo, así abrieron el concierto con “Thin Air”, una invitación a un viaje cargado de sensaciones que duraría una hora y media.Cuando ya estábamos sumidos en una especie de trance, y en plena ejecución de “Summernight Horizon”, la electricidad que surtía el escenario nos abandonó. Si el público se sorprendía, los ingleses se enojaban, y de hecho su vocalista Vincent abandonó momentáneamente el escenario, reapareciendo cuando el resto de la banda ya habían reanudado el show, pero recuperada la compostura. La gente se volcó con ellos y los colmó de aplausos y lograron al fin terminar el accidentado tema. Desgraciadamente los saltos de luz fueron de nuevo protagonistas más adelante, llegando a producirse hasta en tres ocasiones durante el mismo tema, “Universal”, y una vez más mientras la banda se despedía. Lo bueno es que a estas alturas ya se había creado una complicidad entre el grupo y el público que ninguna adversidad de este tipo iba a estropear. Y es que realmente, presenciar un show de Anathema, en el que los hermanos Cavanagh viven tan intensamente su música, es toda una experiencia mística.La hermosa “Dreaming Light” nos ponía la piel de gallina con una interpretación soberbia de Vincent que fue acompañado en su tarea vocal por Lee Douglas en temas como “Everything” o “A Natural Disaster”, donde cobra un mayor protagonismo con su dulce voz.Hubo un tiempo para el recuerdo con “Empty”, que nos ponía a dar botes, o “Deep”, para cerrar el concierto con “Fragile Dreams”, un broche de oro para una de las mejores actuaciones del festival.

TIAMAT
Los siguientes en salir, los suecos Tiamat, lo hicieron con cierto retraso, pues la organización no estaba dispuesta a que los problemas eléctricos del show de Anathema reapareciesen en cada actuación. Así pues, con cerca de 30 minutos sobre la hora prevista, Johan Edlund y los suyos saltaban a escena con “Fireflower”. La reacción de algunos de los presentes no fue del todo correcta, pues Tiamat pagaron el pato de los problemas del P.A. y fueron recibidos tanto entre aplausos como entre silbidos - el pobre Johan, compungido, se disculpó varias veces por lo ocurrido aunque realmente ellos nada tenían que ver con lo acontecido-.


Ese malestar fue desapareciendo en los primeros compases del show y es que los suecos supieron ganarse al público portugués con su doom descafeinado. Prácticamente hicieron un repaso a toda su discografía, si bien los temas mejor acogidos fueron los de su aclamado “Wildhoney”, como por ejemplo, “Whatever that hurts”, que se llevó una de las mayores ovaciones de la noche, al igual que aquel single de “Judas Christ” titulado “Vote for Love”, y que parecía estar revisionado por sus propios creadores, ya que de hecho, Tiamat parecían haber bajado de revoluciones sus temas para el concierto.El grupo en general no estuvo muy comunicativo, se les notaba incluso un tanto retraídos, sin embargo su teatral vocalista no cesó en ningún momento de gesticular y de interpretar una coreografía manual en la que abundaban cuernos y corazones.Como dato curioso, resaltar que tras las teclas se encontraba esa noche Joakim Svalberg, nuevo teclista de Opeth, quien no parecía muy preocupado por tener que hacer doblete…La actuación terminó con varios de sus temas más antiguos, haciendo las delicias de sus fans con “The Sleeping Beauty” y “Gaia”, aunque ligeramente adaptadas al estilo actual.

OPETH
Tras la actuación de los suecos llegaba el turno de sus compatriotas Opeth, una de las bandas más esperadas de todo el festival. Cuando Akerfeldt y los suyos salieran al escenario y las primeras notas de “The grand conjuration” tomaban forma, una refrescante llovizna hizo acto de presencia, aunque lejos de resultar molesta supuso un gran alivio del calor sofocante de todo el día.La banda se mostró en un estado de forma excelente, a la altura de lo que todos esperamos de Opeth a día de hoy, con un Mikael muy comunicativo y simpático que nos contó diversas anécdotas, como por ejemplo su día de playa en el país luso, o su admiración por Morbid Angel y su último encuentro con Dave Vincent. El segundo tema en sonar fue “Face of Melinda”, tema dedicado a la hija de Mikael, quien presenció la actuación de su padre desde un lateral del escenario.Quizá fue una coincidencia o quizá ocurra siempre que tocan este tema, pero lo cierto es que durante la ejecución de “The Lotus Eater” la guitarra del frontman perdió una cuerda, algo que ya pudimos ver en su último DVD- “Live at Royal Albert Hall”-. O a lo mejor lo que ocurre es que Akerfeldt se emociona demasiado tocando este tema! Al finalizar, mientras afinaba la guitarra que le habían entregado nuevamente, se dedicó a hacernos corear cada vez más rápido el nombre del festival, el nombre del país, de la banda, de sus componentes y en general de todo lo que se le ocurría. Desde luego, simpatía no le falta!
Un vistazo a “Damnation” nos trajo una emotiva “ In my time of need” que sonó realmente profunda, cargada de un sentimiento y una emoción que nos hizo estremecer. Y de la calma a la tempestad! Un tema inspirado por Vincent y los suyos, la potente “Master´s apprentices” a la que siguió la aplaudida “ The drappery falls” de su “Blackwater Park”, y un “Hex Omega” que nos fue introducido con un: “ a vosotros no os gusta, pero a nosotros si…”Ya para finalizar, jugueteando con las notas de “Don´t talk to Strangers” a modo de tributo a Dio, Mikael nos cuenta que tristemente no sabe cómo sigue ese tema pero que nos puede hacer algo de Guns n´ Roses, así la intro de “Welcome to the Jungle” desemboca en un extraordinario “Deliverance”, canción que cierra su actuación haciéndonos pensar que 90 minutos no son suficientes para un concierto de Opeth.
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